El 11 de julio de 2021, miles de cubanos se echaron a la calle a gritos como “abajo la dictadura” o “patria y vida”.
El gobierno Cubano respondió con la fuerza, con detenciones y cortando Internet.
El 25 de diciembre de 1.989 el periodista Hans Magnus Enzensberger publicó el texto, ya clásico, “Los héroes de la retirada”. En el texto, explicaba que, frente a las figuras heroicas  del pasado caracterizadas por sus conquistas y gestas bélicas, los nuevos héroes eran figuras que, desmantelaban sistemas políticos obsoletos desde dentro, desde el mismo corazón de esos sistemas. Mijail Gorbahov en la URSS o Adolfo Suárez en España son figuras paradigmáticas que caracterizan a estos héroes de la retirada. Al desmantelar el sistema desde dentro, las transiciones promovidas por estos líderes no son violentas ni traumáticas. La heroicidad de estas personas está fuera de toda duda pues es un camino que requiere de coraje, determinación, inteligencia y hasta un punto de autoinmolación por el bien común.
Pienso que  la situación de Cuba hace tiempo que reclama un personaje así. Alguien que forme parte de la dictadura, alguien con prestigio en la dictadura y alguien con la capacidad de darse cuenta de que la dictadura Comunista está agotada y es momento de dar paso a una Democracia en la que el pueblo pueda decidir libremente qué modelo político y económico quiere. De otra manera el camino seguramente derivará en una agonía larga y dolorosa. La dimisión del viceministro de Interior, Jesús Manuel Burón, en desacuerdo por las medidas de represión, abre una grieta de esperanza a este camino.
La experiencia Cubana pone nuevamente en crisis el modelo comunista y merece la pena tratar de analizar por qué  el modelo comunista, que  trata de trazar un sistema social, económico y político ideal, para luego luchar por implantarlo, no ha funcionado.
Aquí me gustaría introducir los dos conceptos de Orden que tengo en mente: El Orden Formal y el Orden Relacional.
El Orden Formal (por ejemplo, el de un ejército desfilando) predetermina una configuración. Se entiende que un sistema está más  ordenado, en tanto se acerque más  a esa configuración ideal. Es un Orden predeterminado y estático.
El Orden Relacional (por ejemplo, el de una bandada de estorninos), responde a unas reglas que, en el caso de los estorninos tienen que ver con la tendencia al agrupamiento respetando una distancia entre las aves individuales. Pues bien, la configuración que deriva de este sistema no es predeterminada ni estática, sino que el sistema de equilibrio  ajusta y reajusta en cada momento.
Es un Orden dinámico
Ejemplos contrapuestos de estos Órdenes sería el atletismo en pista frente al surf, un camino frente a una ruta marítima, un campamento militar frente al asentamiento en la playa….
Otro concepto que me gustaría introducir aquí es la Entropía. La Entropía nos indica el sentido en el que se producen los procesos en la naturaleza. Si introduces, por ejemplo,  en un recipiente agua fría y aceite caliente, al agua se calentará y el aceite se enfriará hasta adoptar una temperatura común. Al revés, introducir agua y aceite a la misma temperatura en un recipiente y que la primera se enfríe y el segundo se caliente, es muy improbable. Otro ejemplo, el agua de un río se mueve hacia abajo. El caso contrario es muy improbable.
Mi planteamiento es que la Entropía de una sociedad (el sentido Natural en el que se establecen los sistemas de equilibrio en una sociedad), está asociada al cambio, a un equilibrio dinámico, a un Orden Relacional más que a un Orden Formal. Ir en contra de la Entropía, de esa tendencia natural en la que ocurren los sucesos, requiere de mucha Energía.
Volviendo al Comunismo, es evidente que es  un sistema teórico predeterminado y rígido, asociado, por tanto, a un Orden Formal. En consecuencia  se requiere de mucha Energía (por ejemplo mediante un sistema autoritario y punitivo), para  contrarrestar esa tendencia natural  del ser humano a plantear nuevas formas de pensar y organizarse. Hace falta mucha Energía para tratar de bloquear ese equilibrio dinámico que está en la esencia de las agrupaciones humanas y convertirlo en un equilibrio estático. En tiempos en que los cambios se producían muy lentamente, en el que los paradigmas de una sociedad tardaban varios siglos en modificarse sustancialmente, se podía tener una falsa percepción de permanencia. En el tiempo actual,  los paradigmas de una sociedad cambian varias veces en el tiempo de una vida humana. Es por ello que a día de hoy, la pretensión de sistemas como el Comunista, predeterminados y estáticos, requieren de una energía enorme para sostenerse, pues deben luchar contra un movimiento muy acelerado y cada vez más acelerado. El comunismo debe luchar contra movimientos Entrópicos muy potentes.
Otro problema de estos sistemas teóricos apriorísticos, perfectos e inmutables,  no es sólo su negación del cambio, sino que incluso muchos de sus planteamientos teóricos están en contra, por ejemplo,  de la propia naturaleza biológica. Cuando la realidad entra en conflicto con el sistema teórico, la solución que se plantea no es reajustar el sistema teórico, sino tratar de reajustar la realidad para que se adapte a la teoría. Por ejemplo, el Comunismo pretende que los hijos sean del Estado y lucha contra una realidad natural en que  los hijos nacen de una madre y un padre con fuertes vínculos emocionales entre ellos. Por supuesto, debe invertir mucha energía para tratar de convencer de la bondad de la teoría y, si no es suficiente castigar, para tratar de contrarrestar la tendencia biológica. Por tanto ocurre a menudo que los sistemas de pensamiento apriorísticos deben contrarrestar diversas líneas Entrópicas.
Se necesita muchísima Energía para tratar de contrarrestar el sentido Natural. En el caso del Comunismo, esa Energía proviene de un conjunto muy grande de fanáticos de ese sistema, que, más que una opinión, tienen una posición. No atienden a razones, no atienden a la realidad y lo único que los mueve es forzar la realidad hacia ese concepto de Orden Formal del que son seguidores incondicionales. En la religión y en los nacionalismos también suelen surgir este perfil de fanáticos.
Puede ocurrir también que, como el elefante del Circo de Jorge Bucay, que cree que no puede mover la pica a la que está atado porque de pequeño lo intentó y  fracasó, una sociedad esté dominada por unos pocos durante algún tiempo en contra de su naturaleza. Aquí la energía provendría del miedo y la frustración, que no son dos fuentes de Energía pequeñas.
Sea como sea, la Entropía (el movimiento de la sociedad en este caso), al final, siempre va a ocurrir. Pero el proceso en el que se lucha contra la tendencia natural evolutiva genera  fricción y dolor.
Frente al sistema Comunista, la alternativa, de momento, es la Democracia. La fuerza de la Democracia es que  permite ir recogiendo los cambios de pensamiento,  de sensibilidades, de paradigmas que se van produciendo en las sociedades. En vez de tener un Orden Formal, apriorístico, es un Orden Relacional, dinámico, que surfea con diferentes líneas de pensamiento que aparecen o desaparecen, que crecen o menguan. Esa capacidad de estar del lado de la Entropía, del cambio dinámico,  confiere a la Democracia una gran fuerza sin necesidad de hacer fuerza.
Se critica a la Democracia porque es imperfecta. Me gustaría aquí esbozar un breve elogio de la imperfección, frente a esa otra tendencia que se colapsa ante la imperfección.  La idea de perfección lleva asociada la idea de fin, de inmutable, de muerte. La imperfección permite plantear, probar, cambiar, avanzar… vivir.
“Una obra de arte nunca se termina, sólo se abandona.” Leonardo Da Vinci
“Todo acto de creación es un acto de destrucción.” Pablo Picasso
“La vida es una serie de colisiones con el futuro; no es la suma de lo que hemos sido, sino de lo que anhelamos ser.” José Ortega y Gasset.

Actualmente, en el llamado mundo occidental, el Comunismo parece descartado, ya sea de una manera analítica o intuitiva. Sin embargo en los últimos años ha aparecido un pensamiento que plantea todo un sistema de verdades absolutas y rígidas y que, como el antiguo comunismo, inicialmente aparece desde posiciones buenistas. Es el sistema de pensamiento que se aglutina en lo denominado como “políticamente correcto”. Algunas líneas de pensamiento de este pensamiento pasan, quizás, por un exceso de positivismo, como plantea el filósofo Byun-Chul Han. Otras líneas pasan por el victimismo, desde el que se intentan replantear paradigmas sociales y  políticos.  
Lo “políticamente correcto” en general, siempre ha existido pues consiste en el conjunto de  valores dominantes concretos de un determinado lugar y tiempo. El problema es cuando un conjunto importante de fanáticos se adhieren a este u otro pensamiento desde la posición, no desde la opinión. En ese momento, el conjunto de fanáticos tratan de convencer y, si no es posible, aniquilar a los que se atreven a disentir de alguno de sus postulados. Actualmente, el aniquilamiento no se produce en la hoguera, sino principalmente en las redes. Cualquier pensamiento diferente es detectado,  denunciado y posteriormente condenado en redes, medios de comunicación… El condenado es quemado a menudo personal y profesionalmente.  Incluso el sistema político y judicial se ve afectado por esta purga y este ambiente, de tal manera que, a menudo, generan acciones condicionados por este ambiente de hostigamiento al disidente.
De nuevo, como pretender que una teoría sea más potente que la realidad es difícil y necesita de  mucha energía, los argumentos principales son la crispación, el insulto, el victimismo, la amenaza, etc.
También son importantes las medias verdades, quizás las peores de las mentiras. Se realizan estadísticas que señalan sólo una parte de la realidad, pretendiendo adoptar conclusiones generales desde perspectivas parciales. También se realiza de una manera sistemática y, en ocasiones de manera grosera, la visualización de las noticias y datos que encajan con el ideario y el ocultamiento de las noticias y datos que no encajan.

Estas sociedades moralistas de Orden estricto y cerrado, defendidas por un grupo de fanáticos radicales  destripadores del disidente, son las sociedades que yo denomino del Reloj de Cuco.
El nombre viene, claro está, de la frase de Harry Lime (Orson Welles) en “El tercer hombre”(1949): “En Italia, en treinta años de dominación de los Borgia, hubo guerras, terror, asesinatos… Pero también Miguel Ángel, Leonardo y el Renacimiento. En Suiza, por el contrario, tuvieron quinientos años de amor, democracia y paz. ¿Y cuál fue el resultado? ¡El reloj de cuco!”.
El matiz aquí es que, en Suiza, lo que hubo en esa época no era exactamente años de amor, democracia y paz. Lo que hubo en Suiza era el calvinismo. Se prohibieron juegos, bailes, teatro, juramentos, canciones no religiosas… Era obligatorio asistir a los oficios y aprender el catecismo calvinista. Para el que disentía, la persecución y muerte. La inquisición Suiza, entre el año 1.330 y el año 1.850, acusó o mató a 980 personas por cada 100.00 habitantes. Como referencia de la barbaridad de estas cifras, comentar que en el mismo periodo de tiempo, la tristemente famosa  Inquisición Española acusó o mató a 23 personas por cada 100.000 habitantes, 42 veces menos. Es en ese ambiente hostigante en el que la cultura estaba bloqueada.
Volviendo a lo “políticamente correcto” actual que señalábamos, parece haber derivado hacia un movimiento moralista, rígido, de medias verdades y muy agresivo. Una especie de calvinismo moderno escudado en una pretensión de superioridad moral y contacto con la Verdad.
Es preocupante este escenario pues aplasta a las personas que viven ahí y bloquea la cultura, la creación, el crecimiento.
Es preocupante este escenario porque parece que nos movemos hacia una sociedad “del Reloj de Cuco”.
Resumiendo, y a propósito de los acontecimientos en Cuba, he tratado de plantear aquí como:
- En culturas imperfectas, pero abiertas al pensamiento y la evolución, el ser humano se desarrolla y la cultura florece. Son culturas alineadas con la Entropía.
- Culturas aparentemente perfectas (todo un coro de fanáticos se dedican a proclamar la perfección) pero de pensamiento cerrado, sociedades moralistas sin opción a la disidencia, sólo se sostienen desde el hostigamiento y la  propaganda. Ahí el ser humano y la cultura es difícil que florezcan. Son culturas que luchan contra la Entropía.
A modo de corolario diría que: La Utopía Perfecta es la Perfecta Distopía.

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