Respecto al futuro, “el cuento de la lechera” nos describe el peligro de perderse en ensoñaciones sin atender a lo que se está haciendo en el momento.
Bjun Chul Han, en su libro “La sociedad del cansancio”, describe el sinsentido de la autoexplotación a la que nos sometemos en aras de un futuro que nunca llega, sacrificando todo momento actual. Es un correr mucho hacia ninguna parte no estando nunca en ningún sitio. Agotador
Pero, por otro lado, el presente carece de contenido sin el pasado. Sin el pasado, por ejemplo, yo no podría estar ahora escribiendo pues no conocería el idioma, ni la escritura.
La película “Memento”, describe la imposible realidad de alguien que ha perdido la capacidad de recordar y sólo tiene la perspectiva del momento presente. Pero incluso en esa película, deben sostener algunas memorias, como la del idioma, la escritura, el conducir, etc. para poder ir avanzando.
Quizás por aquí se podría establecer también una dualidad entre la “memoria +vs el olvido” y cómo es necesario recordar y olvidar para poder vivir.
Por otro lado, quizás otra diferencia importante de los seres humanos respecto a los animales es la consciencia del futuro. La consciencia de que, por ejemplo, si ahora siembras y trabajas, en el futuro podrás recoger. Sin la consciencia del futuro, carecería de sentido estudiar una carrera o dibujar planos, por ejemplo.
Por tanto, de nuevo se establece un equilibrio entre contrarios, en el que es necesario estar y no estar en el momento presente, en el pasado y en el futuro.
CONCLUSIONES: Oxímoron
Causalidad azarosa, motivación distanciada, egoísmo altruista, individualismo colectivista, mente naturalista, razón emocional, inconsciente consciente, presente proyectado…
Podríamos seguir planteando oxímoron que describen cómo avanzar buscando un equilibrio entre contrarios.
Pero como indicaba anteriormente, estamos en la época de los 140 caracteres y se impone ser breve, lo cual respeto escrupulosamente (no los he contado, pero creo que por ahí voy) y, por tanto, cierro aquí el breve escrito que tiene el objetivo de señalar y esbozar esta lógica ilógica, que es en la que nos movemos y en la que vivimos.
Anexo 1:
Escribe G.K. Chesterton en su libro Ortodoxia:
“…Loco no es el hombre que ha perdido la razón. Loco es el hombre que ha perdido todo menos la razón.
La explicación del loco de una cosa siempre es completa, y a menudo en un sentido puramente racional satisfactoria… estas mentes se mueven en un círculo perfecto pero estrecho…la explicación insana es tan completa como la sana, pero no es tan grande….
La MARCA de la locura más fuerte e inconfundible es esta combinación entre una completitud lógica y una contracción espiritual... en el momento en que su mera razón se mueve, se mueve en la vieja rutina circular; dará vueltas y vueltas es su círculo lógico…
La filosofía materialista es ciertamente mucho más limitante que cualquier religión. En un sentido, por supuesto, todas las ideas inteligentes son estrechas.
El Sr. McCabe piensa que soy un esclavo porque no se me permite creer en el determinismo…
El cristiano es completamente libre de creer que hay una cantidad considerable de orden establecido y desarrollo inevitable en el universo…
El hombre sensato sabe que tiene un toque de la bestia, un toque del diablo, un toque del santo, un toque del ciudadano. El hombre realmente cuerdo sabe que tiene un toque de loco…
Los deterministas vienen a atar, no a perder. Bien pueden llamar a su ley la cadena de la causalidad. Es la peor cadena que ha encadenado a un ser humano.
La mística mantiene a los hombres en su sano juicio. Mientras tengas misterio, tiene salud; cuando destruyes el misterio causas morbidad. El hombre común siempre ha estado cuerdo porque siempre ha sido un místico. Él ha permitido el crepúsculo. Él siempre ha tenido un pie en la tierra y el otro en el país de las hadas… Si veía dos verdades que parecían contradecirse entre sí, tomaría las dos verdades y la contradicción junto con ellas…
Por lo tanto, siempre ha creído que existía el destino, pero también el libre albedrío.
Todo el secreto de la mística es este: que el hombre puede entender todo con la ayuda de lo que no comprende…
Como hemos tomado el círculo como el símbolo de la razón y la locura, podemos tomar la cruz como el símbolo a la vez de misterio y de la salud. El budismo es centrípeto, pero el cristianismo es centrífugo, se desata. Porque el círculo es perfecto e infinito en su naturaleza, pero está fijo para siempre en su tamaño; nunca puede ser más grande o más pequeño. Pero la cruz, aunque tiene en su corazón una colisión y una contradicción, puede extender sus cuatro brazos para siempre sin alterar su forma.”
Anexo 2:
“La navaja de Ockham” es un principio filosófico que establece que, entre dos proposiciones, la más probable es la más sencilla.
“El cúter de Herrero” es un principio filosófico que establece que, entre dos proposiciones, la más probable es la más bella.
Por ejemplo, que todos los seres vivos estamos conectados como un gran organismo, más que funcionar de manera independiente como en un mecanismo, me parece más bello y, por tanto, más probable. Aunque es más sencillo un sistema desconectado.
Richard Feynman lo expresó así: “Es posible reconocer la verdad por su belleza y simplicidad.”
Anexo 3:
Leí hace tiempo que el cerebro humano tiene dos épocas en las que es moldeable:
-una es durante la infancia primera,
-la otra es durante la adolescencia, en que lo aprendido anteriormente se pone en crisis y es posible reajustar los sistemas de pensamiento.
A partir de ahí, el pensamiento puede avanzar mucho pero es difícil reajustar los canales de pensamiento creados.
Poniendo un ejemplo algo básico, hay una época en la vida en la que principalmente estás construyendo el vehículo, que puede ser más urbano, o deportivo, o todoterreno, o lo que sea. Durante el resto de la vida, podemos avanzar con el vehículo que tenemos, pero es difícil reajustarlo y prácticamente imposible reconstruirlo.
Pues bien, la velocidad del cambio cada vez es mayor. Antiguamente los sistemas de vida permanecían miles de años. Más recientemente tuvieron un recorrido de siglos. Actualmente, la velocidad de los cambios y su intensidad es tan alta que, independientemente de nuestra edad, debemos ir reajustando permanentemente nuestro sistema de valores, nuestra manera de relacionarnos, el dominio de las tecnologías que surgen, etc. Todo ello, por tanto, en vez de redundar en una mejor calidad de vida, genera en muchos casos un estrés y un agotamiento por parte de los individuos a los que les es imposible seguir el ritmo de los cambios.
Bjun Chul Han, en su obra “La sociedad del cansancio”, desarrolla la descripción de este camino agotador:
“El mito de Prometeo puede reinterpretarse considerándolo una escena del aparato psíquico del sujeto de rendimiento contemporáneo, que se violenta a sí mismo, que está en guerra consigo mismo. En realidad, el sujeto de rendimiento que se cree en libertad, se halla tan encadenado como Prometeo. El águila que devora su hígado en constante crecimiento es su álter ego, con el cual está en guerra. Así visto, la relación de Prometeo y el águila es una relación consigo mismo, una relación de autoexplotación. El dolor del hígado, que en sí es indoloro, es el cansancio. De esta manera, Prometeo, como sujeto de autoexplotación, se vuelve presa de un cansancio infinito. Es la figura originaria de la sociedad del cansancio.”
Sería interesante aquí, reproducir más textos de Han, pero creo que no es pertinente por estar las obra de Han a disposición y por no alargar mucho el texto en una época de 140 caracteres.
Respecto a la explicación de Han, me gustaría apuntar que la explotación no sólo viene desde dentro. Como señalaba, el ritmo de los cambios es tan vertiginoso, que obliga a los individuos a un reciclaje continuo a todos los niveles. Ello coincide en la mayoría de los casos, con una época de la vida en que los cambios no son fáciles.
Aprovechando el ejemplo planteado, de repente el coche que habíamos creado ya no vale y debemos reajustarlo o reconstruirlo en un momento en que ya estamos fuera del taller, en medio de la carretera, cuando se supone que lo que debemos hacer es avanzar, no reconstruir.