DEL LADO DE LA ENTROPÍA
A comienzos del siglo XX, el mundo cuenta con una nueva fuente de energía muy poderosa y aparentemente inagotable, el petróleo y los combustibles fósiles.  Estos alimentan los motores de combustión de barcos, aviones, automóviles… así como las plantas térmicas para la producción de energía eléctrica.
En los siglos anteriores se dependía, por ejemplo,  del viento para navegar y pescar, mover molinos… de la tracción animal para el trabajo en el campo, la ganadería o para el transporte, de los árboles para la leña, de la luz del sol para ver, etc.
A partir del avance técnico  y de la disposición de una fuente de energía poderosa y muy abundante, el siglo XX arranca con una posición fuertemente antropocéntrica en la que el hombre cree que ya no debe depender más de la naturaleza e incluso puede dominarla y desvincularse de ella. Es una época muy optimista y expansiva. Es la época maquinista, donde las máquinas pasan de la industria (s. XIX), a las personas (s.XX): el coche, el avión comercial, el paquebote, la máquina de escribir,  la televisión, la radio, los electrodomésticos, el reloj de pulsera, el bolígrafo, la máquina de fotos, el tocadiscos, el ascensor, el radiador, el aire acondicionado, la cocina eléctrica…
Como adelantó Friedrich Nietzsche a finales del siglo XIX, esta nueva posición derivaría hacia una sociedad que ya no se apoyaría en la religión (“Dios ha muerto”), sino que creería poder dominar a la naturaleza incluso  controlar  y formular su futuro.
Efectivamente, en el siglo XX, las religiones se cambian por las ideologías y los manifiestos.
Las ideologías dejan a un lado el pasado, la mística,  la naturaleza, la biología, el mundo real   y tratan de plantear nuevos escenarios desde posiciones mentales abstractas, articuladas en manifiestos.
Aparecen manifiestos en política: el comunismo, el fascismo y el nazismo…
Aparecen en el mundo artístico: el cubismo, el surrealismo, futurismo, dadaísmo, arte abstracto…
Aparecen en arquitectura: el movimiento moderno.
Todo este camino se reforzaría posteriormente con la aparición de le energía atómica.
En el siglo XX, en resumen, el hombre ignora deliberadamente el sentido en el que se mueve la naturaleza, la biología, la física… Se pretende eliminar la incertidumbre y conseguir la mayor seguridad. La naturaleza se asocia a incertidumbre.
El ser humano se siente cada vez más poderoso y capaz de realizar y controlar su propio Universo.
La estrategia dominante en el siglo XX, proponiendo una analogía, era la del Sumo frente a la estrategia del Judo. En el Judo, se trata de recoger la fuerza del rival para aprovecharla en el propio beneficio. En el Sumo, simplemente se trata de empujar más fuerte que tu rival.
El siglo XX es un siglo fundamentalmente antientrópico.
El siglo XX y su mentalidad todopoderosa comienza a desmoronarse en al año 1.973.
En ese año, la crisis del petróleo rompía la ilusión de una energía infinita y disponible. Se empiezan a hacer cálculos sobre recursos y, como no se perciben escenarios alternativos, surgen predicciones apocalípticas respecto al futuro de la humanidad.
También comienzan a hacerse notar los efectos de la contaminación, agravados por accidentes como el de Chernobyl o el del petrolero Exxon Valdez.
Aunque el siglo XX dio lugar a muchos avances, también generó grandes problemas.
El inicio del siglo XXI, se caracteriza por el abandono progresivo de las  posiciones rígidas y predeterminadas características del siglo XX hacia posiciones más flexibles y dinámicas.
Del siglo XX granítico a la modernidad líquida que señala Zygmunt Bauman.
De la Entropía entendida como Caos, a la Entropía entendida como el escenario más probable.
De la era maquinista, una época de objetos, a la era digital, una era de fenómenos.
En resumen, de un siglo que busca la seguridad y certezas absolutas (en el entorno, en el trabajo, en la familia, en las ideologías…) a un mundo efervescente y cambiante donde conviven muchos modelos que cambian continuamente.
En arquitectura las posiciones del siglo XX fueron muy radicales. Se produjeron avances muy importantes, como la introducción de nuevos materiales, nuevas técnicas constructivas, nuevos espacios adaptados a los nuevos modos de vivir y las nuevas tecnologías,  la desvinculación de la tradición clásica con un sentido estético muy encorsetado y anacrónico,…  
Pero la posición mental del siglo XX le lleva a ignorar cuestiones básicas como, poniendo un ejemplo algo simplista,  la orientación de un edificio. Se generan  edificios en altura  con todas las fachadas iguales. Si hace falta refrigerar se incorpora energía. Si hace falta calentar, lo mismo.
Los planteamientos del siglo XX en arquitectura se están poniendo en crisis para plantear nuevos escenarios.
Desde Vitruvio se estableció que los tres principios básicos de la arquitectura son: Fírmitas, Utilitas y Venustas.
Analizaremos brevemente los cambios en arquitectura entre el siglo XX y el siglo XXI desde estos tres principios. Usaremos el edificio Circle como ejemplo.
Fírmitas:
El concepto Firmitas tiene que ver con la resistencia.
En el siglo XX este concepto se entiende como dureza y durabilidad. Se construye en hormigón, por ejemplo, y se pretende que los edificios sean “para siempre”.
En realidad, en la civilización Occidental,  este concepto de resistencia procede prácticamente de los orígenes de la propia civilización.
Pero frente al concepto de resistencia asociado a la dureza y durabilidad, actualmente se propone un concepto de resistencia asociado a la acción de  mantenimiento, al reciclaje. En Oriente esta mirada ha formado parte de su civilización durante siglos.
En Europa, podemos ver monasterios de piedra en estado de ruina frente a monasterios sintoístas de madera, como el de Ise, en estado perfecto pues se reconstruye cada 20 años… desde hace 1.500 años.
Como imagen para estos dos conceptos de resistencia, podemos contraponer los colmillos de los elefantes, muy duros y durables pero que si se rompen quedan rotos y los dientes de los tiburones, que se pierden con gran facilidad pero se reponen constantemente.
Materiales sostenibles, reciclables, fácilmente sustituibles, que permitan ir actualizando la tecnología (como placas solares, filtros solares, vidrios de última generación…), con una huella de CO2 y de impacto sobre el territorio respetuosa con el medioambiente,… son los nuevos materiales.
En el siglo XX los materiales tenían que ver con lo físico: hormigón, acero, ladrillo.
En el siglo XXI los materiales tienen que ver con lo fenomenológico: sostenible, reciclable, sustituible, actualizable…
Fachada edificio Circle a base de cuerdas y de vegetación trepadora diversa adaptada al clima.
“lo blando es más fuerte que lo duro, el agua es más fuerte que la roca, el amor es más fuerte que la violencia” Herman Hesse
“be water my friend” Bruce Lee
Utilitas:
El concepto Utilitas tiene que ver con la utilidad.
En el siglo XX, maquinista, el aforismo paradigmático que se estableció fue: “la forma sigue a la función”. Encajaba perfectamente con los tiempos.
El icono es la Unité d´Habitation de Le Corbusier. Se determinan los itinerarios, el programa, el uso… ¡hasta el tipo de  mobiliario y su posición!
Los espacios del siglo XX (controlador y eficiente) son espacios calificados: dormitorio, cocina, comedor, entrada, sala de estar, lavandería, despensa, vestidor…
Hoy los usos son cambiantes y la función ha quedado diluida. En lo doméstico, por ejemplo, hay tantos conceptos de familia como familias… y cambian en el tiempo.
La casa se puede usar  como oficina o gimnasio. El comedor quizás suela ser el bar de la esquina y la cocina suela ser el restaurante de comida a domicilio.
Actualmente se proponen espacios cualificados más que calificados. Tienen más que ver con la cantidad de luz, sus vistas, su privacidad visual y acústica, su espacialidad, su ventilación, su accesibilidad, su acceso al wifi…
Conecta con los espacios tradicionales como el patio, la pérgola, el porche, la buhardilla, el umbral… Ninguno de estos espacios tienen un uso específico pero todos tienen una clara cualidad espacial.
Esta cualificación de los espacios, por supuesto, debe ponerse del lado de la entropía: aislamiento, ventilación cruzada, filtros, materiales sostenibles, orientación adecuada… Se trata de que los edificios recuperen la conexión con la naturaleza de tal manera que el propio clima trabaje a favor del confort de los edificios.
Para los sistemas activos, necesarios para complementar ese confort inicial, la idea es  mínimo consumo: led, sistemas de calefacción de baja temperatura… Además, la  recuperación de conceptos como el uso inteligente: frente a climatizar toda la vivienda de una manera indiscriminada, gestionar los sistemas activos de una manera eficiente, como los antiguos braseros que aportaban calor sólo al ámbito necesario.
Estos sistemas activos deben estar complementados por sistemas de recuperación y reutilización del agua, por generación de energías renovables (solar, eólica), geotermia, etc.
En resumen, de una arquitectura de espacios biunívocos, como las máquinas del siglo XX, a una arquitectura de espacios entendidos como plataformas versátiles de interacción, como los dispositivos del siglo XXI.
De espacios calificados a espacios cualificados.
Atmósfera interior del  edificio Circle. La luz a través de patios, la construcción e instalaciones vistas, las circulaciones diáfanas  y la  vegetación crean una atmósfera que gravita entre el espacio interior y el exterior. Similar a las galerías comerciales. Esta atmósfera es la que domina el espacio y permite absorber, como en este edificio, la fuerte carga de elementos de interiorismo y decoración  incorporados por la propiedad. El edificio es similar a un dispositivo. Es el usuario final el que incorpora el contenido y termina de activar el espacio.
Otra reflexión sobre la Utílitas es el alcance del trabajo del arquitecto.
En el siglo XX, controlador al límite, la labor del arquitecto pretende abarcarlo todo, llegando hasta el mobiliario, su posición, los puntos de vista desde los que percibir el espacio etc.
Ello dio lugar a espacios muy fotogénicos pero que derivaron hacia una posición muy museística y poco apta para la incorporación de nuevas situaciones.
En consecuencia, se produjo un cierto distanciamiento entre la sociedad y la labor del arquitecto. Se valoraba el trabajo del arquitecto como diseño elaborado pera a la vez generaba rechazo el encorsetamiento que ese diseño generaba, llegando incluso a hacer inviables la actividad en algunos  espacios.
En películas como “Mi tío” (1.958) de Jacques Tati, se parodia este concepto de arquitectura sobrediseñada. El Sr. Hulot (tío de Gerard) hace el papel del niño que se atreve a decirle al Rey que va desnudo.
En la película “El guateque” (1.968) de Blake Edwards hay que destruir la vivienda hiperdiseñada para poder vivirla y disfrutar de la fiesta.
Sobre la película “El guateque”, guardar un recuerdo a la memoria del esquiador olímpico “Spider” Sabitch, asesinado impunemente por la protagonista de la película, Claudine Longet, unos años después.
Actualmente, al generar espacios más formulados que formados, más atmosféricos que funcionalistas, me parece un valor la capacidad de estos espacios de ir incorporando acciones diferentes a lo largo del tiempo.
Como en los dispositivos digitales, la labor del diseñador genera una potencialidad y es el usuario quien debe activar el espacio.
Activación del espacio por el usuario. El cliente ha colonizado el edificio con elementos y decoración muy llamativos. El espacio incorpora  esta intervención. Lejos de suponer un problema, esta capacidad de asimilación es un valor del proyecto.
De la figura del  ConSumer, que es receptor pasivo de un objeto acabado (televisión, máquinas), a la figura del ProSumer, que es consumidor y generador  del objeto de consumo (twitter, facebook, whatsapp, youtube, wikipedia, tiktok, instagram…)
En el arte, vemos el desplazamiento del Plano del Cuadro, que es el plano desde el que proyecta el artista.
En el mundo clásico se pone el acento en el objeto representado.
En el siglo XX, el siglo de los –ismos, es el propio autor el protagonista de la obra.
Actualmente, es el espectador el que activa la obra, el protagonista de ella.
Venustas:
El concepto Venustas tiene que ver con la belleza.
Es un concepto subjetivo y menos tangible que los dos anteriores. Lo relacionaré aquí con el equilibrio entre Naturaleza y Artificio.
Si analizamos un espacio como Mallorca, por ejemplo,  nos damos cuenta de que la naturaleza “pura”, prácticamente no existe.
En las montañas, los bancales permiten aprovecharlas para su cultivo.
En el llano, los algarrobos, almendros, olivos, vid, cipreses, etc., no responden a un asentamiento vegetal natural, sino a la mano del hombre a través de los siglos. Hasta los pinos fueron traídos por el hombre.
La configuración del territorio rural mediante paredes de piedra también responde a la mano del hombre.
Las zonas protegidas de la costa se transformaron en puertos…
Pero hasta el siglo XX, esta transformación del espacio natural, aprovechaba la orografía, el clima, los materiales de la zona, etc. de tal manera que se generaba un paisaje artificial en simbiosis con el natural. Un paisaje artificial natural.
En el siglo XX  se planifican ciudades “ideales”, independientes del entorno en el que se ubican. Se piensa mucho en eficiencia, circulaciones, movimientos demográficos… pero la integración en el medio no es parte de la ecuación.
En el siglo XX, por tanto,  el espacio artificial y el natural se desvinculan. Surgen ciudades como Brasilia y propuestas excéntricas como el plan Voisin.
 Frente a las tramas antiguas, las ciudades mejoran en muchos aspectos. Pero la desvinculación del territorio también produce impactos negativos importantes. En Mallorca, esto es perceptible especialmente en las zonas de costa, en ámbitos como el Arenal de Palma y Llucmajor, Cala Major, Magalluf, etc.
Actualmente se propone recuperar la simbiosis entre Naturaleza y artificio. No se trata de pretender que el espacio sea virgen. Nunca lo ha sido desde que el hombre entró en juego. Se trata de volver a  trabajar la arquitectura como configuradora de paisaje.
Entrada edificio Circle. Se genera un pequeño parque en la zona de entrada, con diversas pérgolas ajardinadas que se fundirán con el edificio cuando la vegetación vaya creciendo.
Aparte del Urbanismo, la Composición arquitectónica también se enfoca de una manera diferente.
En el siglo XX, asociados a los diversos –ismos, se realizan edificios con composiciones a partir de criterios predeterminados.
Actualmente la configuración del edificio no viene determinada por unas leyes de composición, sino por la propia actividad cambiante, las  circulaciones, los elementos de protección climática... por toda la fenomenología asociada al edificio.
Fachada edificio Circle. Más que una composición formal, la vegetación y su evolución y el clima son los que conforman la imagen del edificio.
Frente a la belleza de una roca esculpida, predeterminada y cerrada, la belleza de esta arquitectura está más cerca de la belleza del fuego, del mar, del cielo con nubes.
Frente a la belleza de un ejército desfilando de una manera perfecta, la belleza de una bandada de estorninos.
Frente a la belleza de un Orden Formal, la belleza de un Orden Relacional.

Concluyendo, el siglo XX era autosuficiente, ensimismado y antientrópico.
Buscaba crear caminos predeterminados y controlados donde avanzar con seguridad y control total.
El siglo XXI se está moviendo en la dirección opuesta.
El siglo XXI se está moviendo hacia el lado de la Entropía.
Más que seguridad, busca la habilidad para navegar en rutas que se van reajustando.
Jordi Herrero,
Del lado de la Entropía

8 de agosto de 2021
DE LA REVOLUCIÓN A LA EVOLUCIÓN
El domingo pasado, 11 de julio de 2.021, miles de cubanos se echaron a la calle a gritos como “abajo la dictadura” o “patria y vida”.
El gobierno Cubano respondió con la fuerza, con detenciones y cortando Internet.
El 25 de diciembre de 1.989 el periodista Hans Magnus Enzensberger publicó el texto, ya clásico, “Los héroes de la retirada”. En el texto, explicaba que, frente a las figuras heroicas  del pasado caracterizadas por sus conquistas y gestas bélicas, los nuevos héroes eran figuras que, desmantelaban sistemas políticos obsoletos desde dentro, desde el mismo corazón de esos sistemas. Mijail Gorbahov en la URSS o Adolfo Suárez en España son figuras paradigmáticas que caracterizan a estos héroes de la retirada. Al desmantelar el sistema desde dentro, las transiciones promovidas por estos líderes no son violentas ni traumáticas. La heroicidad de estas personas está fuera de toda duda pues es un camino que requiere de coraje, determinación, inteligencia y hasta un punto de autoinmolación por el bien común.
Pienso que  la situación de Cuba hace tiempo que reclama un personaje así. Alguien que forme parte de la dictadura, alguien con prestigio en la dictadura y alguien con la capacidad de darse cuenta de que la dictadura Comunista está agotada y es momento de dar paso a una Democracia en la que el pueblo pueda decidir libremente qué modelo político y económico quiere. De otra manera el camino seguramente derivará en una agonía larga y dolorosa. La dimisión del viceministro de Interior, Jesús Manuel Burón, en desacuerdo por las medidas de represión, abre una grieta de esperanza a este camino.
La experiencia Cubana pone nuevamente en crisis el modelo comunista y merece la pena tratar de analizar por qué  el modelo comunista, que  trata de trazar un sistema social, económico y político ideal, para luego luchar por implantarlo, no ha funcionado.
Aquí me gustaría introducir los dos conceptos de Orden que tengo en mente: El Orden Formal y el Orden Relacional.
El Orden Formal (por ejemplo, el de un ejército desfilando) predetermina una configuración. Se entiende que un sistema está más  ordenado, en tanto se acerque más  a esa configuración ideal. Es un Orden predeterminado y estático.
El Orden Relacional (por ejemplo, el de una bandada de estorninos), responde a unas reglas que, en el caso de los estorninos tienen que ver con la tendencia al agrupamiento respetando una distancia entre las aves individuales. Pues bien, la configuración que deriva de este sistema no es predeterminada ni estática, sino que el sistema de equilibrio  ajusta y reajusta en cada momento.
Es un Orden dinámico.
Ejemplos contrapuestos de estos Órdenes sería el atletismo en pista frente al surf, un camino frente a una ruta marítima, un campamento militar frente al asentamiento en la playa….
Otro concepto que me gustaría introducir aquí es la Entropía. La Entropía nos indica el sentido en el que se producen los procesos en la naturaleza. Si introduces, por ejemplo,  en un recipiente agua fría y aceite caliente, al agua se calentará y el aceite se enfriará hasta adoptar una temperatura común. Al revés, introducir agua y aceite a la misma temperatura en un recipiente y que la primera se enfríe y el segundo se caliente, es muy improbable. Otro ejemplo, el agua de un río se mueve hacia abajo. El caso contrario es muy improbable.
Mi planteamiento es que la Entropía de una sociedad (el sentido Natural en el que se establecen los sistemas de equilibrio en una sociedad), está asociada al cambio, a un equilibrio dinámico, a un Orden Relacional más que a un Orden Formal. Ir en contra de la Entropía, de esa tendencia natural en la que ocurren los sucesos, requiere de mucha Energía.
Volviendo al Comunismo, es evidente que es  un sistema teórico predeterminado y rígido, asociado, por tanto, a un Orden Formal. En consecuencia  se requiere de mucha Energía (por ejemplo mediante un sistema autoritario y punitivo), para  contrarrestar esa tendencia natural  del ser humano a plantear nuevas formas de pensar y organizarse. Hace falta mucha Energía para tratar de bloquear ese equilibrio dinámico que está en la esencia de las agrupaciones humanas y convertirlo en un equilibrio estático. En tiempos en que los cambios se producían muy lentamente, en el que los paradigmas de una sociedad tardaban varios siglos en modificarse sustancialmente, se podía tener una falsa percepción de permanencia. En el tiempo actual,  los paradigmas de una sociedad cambian varias veces en el tiempo de una vida humana. Es por ello que a día de hoy, la pretensión de sistemas como el Comunista, predeterminados y estáticos, requieren de una energía enorme para sostenerse, pues deben luchar contra un movimiento muy acelerado y cada vez más acelerado. El comunismo debe luchar contra movimientos Entrópicos muy potentes.
Otro problema de estos sistemas teóricos apriorísticos, perfectos e inmutables,  no es sólo su negación del cambio, sino que incluso muchos de sus planteamientos teóricos están en contra, por ejemplo,  de la propia naturaleza biológica. Cuando la realidad entra en conflicto con el sistema teórico, la solución que se plantea no es reajustar el sistema teórico, sino tratar de reajustar la realidad para que se adapte a la teoría. Por ejemplo, el Comunismo pretende que los hijos sean del Estado y lucha contra una realidad natural en que  los hijos nacen de una madre y un padre con fuertes vínculos emocionales entre ellos. Por supuesto, debe invertir mucha energía para tratar de convencer de la bondad de la teoría y, si no es suficiente castigar, para tratar de contrarrestar la tendencia biológica. Por tanto ocurre a menudo que los sistemas de pensamiento apriorísticos deben contrarrestar diversas líneas Entrópicas.
Se necesita muchísima Energía para tratar de contrarrestar el sentido Natural. En el caso del Comunismo, esa Energía proviene de un conjunto muy grande de fanáticos de ese sistema, que, más que una opinión, tienen una posición. No atienden a razones, no atienden a la realidad y lo único que los mueve es forzar la realidad hacia ese concepto de Orden Formal del que son seguidores incondicionales. En la religión y en los nacionalismos también suelen surgir este perfil de fanáticos.
Puede ocurrir también que, como el elefante del Circo de Jorge Bucay, que cree que no puede mover la pica a la que está atado porque de pequeño lo intentó y  fracasó, una sociedad esté dominada por unos pocos durante algún tiempo en contra de su naturaleza. Aquí la energía provendría del miedo y la frustración, que no son dos fuentes de Energía pequeñas.
Sea como sea, la Entropía (el movimiento de la sociedad en este caso), al final, siempre va a ocurrir. Pero el proceso en el que se lucha contra la tendencia natural evolutiva genera  fricción y dolor.
Frente al sistema Comunista, la alternativa, de momento, es la Democracia. La fuerza de la Democracia es que  permite ir recogiendo los cambios de pensamiento,  de sensibilidades, de paradigmas que se van produciendo en las sociedades. En vez de tener un Orden Formal, apriorístico, es un Orden Relacional, dinámico, que surfea con diferentes líneas de pensamiento que aparecen o desaparecen, que crecen o menguan. Esa capacidad de estar del lado de la Entropía, del cambio dinámico,  confiere a la Democracia una gran fuerza sin necesidad de hacer fuerza.
Se critica a la Democracia porque es imperfecta. Me gustaría aquí esbozar un breve elogio de la imperfección, frente a esa otra tendencia que se colapsa ante la imperfección.  La idea de perfección lleva asociada la idea de fin, de inmutable, de muerte. La imperfección permite plantear, probar, cambiar, avanzar… vivir.
“Una obra de arte nunca se termina, sólo se abandona.” Leonardo Da Vinci
“Todo acto de creación es un acto de destrucción.” Pablo Picasso
“La vida es una serie de colisiones con el futuro; no es la suma de lo que hemos sido, sino de lo que anhelamos ser.” José Ortega y Gasset.

Actualmente, en el llamado mundo occidental, el Comunismo parece descartado, ya sea de una manera analítica o intuitiva. Sin embargo en los últimos años ha aparecido un pensamiento que plantea todo un sistema de verdades absolutas y rígidas y que, como el antiguo comunismo, inicialmente aparece desde posiciones buenistas. Es el sistema de pensamiento que se aglutina en lo denominado como “políticamente correcto”. Algunas líneas de pensamiento de este pensamiento pasan, quizás, por un exceso de positivismo, como plantea el filósofo Byun-Chul Han. Otras líneas pasan por el victimismo, desde el que se intentan replantear paradigmas sociales y  políticos.  
Lo “políticamente correcto” en general, siempre ha existido pues consiste en el conjunto de  valores dominantes concretos de un determinado lugar y tiempo. El problema es cuando un conjunto importante de fanáticos se adhieren a este u otro pensamiento desde la posición, no desde la opinión. En ese momento, el conjunto de fanáticos tratan de convencer y, si no es posible, aniquilar a los que se atreven a disentir de alguno de sus postulados. Actualmente, el aniquilamiento no se produce en la hoguera, sino principalmente en las redes. Cualquier pensamiento diferente es detectado,  denunciado y posteriormente condenado en redes, medios de comunicación… El condenado es quemado a menudo personal y profesionalmente.  Incluso el sistema político y judicial se ve afectado por esta purga y este ambiente, de tal manera que, a menudo, generan acciones condicionados por este ambiente de hostigamiento al disidente.
De nuevo, como pretender que una teoría sea más potente que la realidad es difícil y necesita de  mucha energía, los argumentos principales son la crispación, el insulto, el victimismo, la amenaza, etc.
También son importantes las medias verdades, quizás las peores de las mentiras. Se realizan estadísticas que señalan sólo una parte de la realidad, pretendiendo adoptar conclusiones generales desde perspectivas parciales. También se realiza de una manera sistemática y, en ocasiones de manera grosera, la visualización de las noticias y datos que encajan con el ideario y el ocultamiento de las noticias y datos que no encajan.

Estas sociedades moralistas de Orden estricto y cerrado, defendidas por un grupo de fanáticos radicales  destripadores del disidente, son las sociedades que yo denomino del Reloj de Cuco.
El nombre viene, claro está, de la frase de Harry Lime (Orson Welles) en “El tercer hombre”(1949): “En Italia, en treinta años de dominación de los Borgia, hubo guerras, terror, asesinatos… Pero también Miguel Ángel, Leonardo y el Renacimiento. En Suiza, por el contrario, tuvieron quinientos años de amor, democracia y paz. ¿Y cuál fue el resultado? ¡El reloj de cuco!”.
El matiz aquí es que, en Suiza, lo que hubo en esa época no era exactamente años de amor, democracia y paz. Lo que hubo en Suiza era el calvinismo. Se prohibieron juegos, bailes, teatro, juramentos, canciones no religiosas… Era obligatorio asistir a los oficios y aprender el catecismo calvinista. Para el que disentía, la persecución y muerte. La inquisición Suiza, entre el año 1.330 y el año 1.850, acusó o mató a 980 personas por cada 100.00 habitantes. Como referencia de la barbaridad de estas cifras, comentar que en el mismo periodo de tiempo, la tristemente famosa  Inquisición Española acusó o mató a 23 personas por cada 100.000 habitantes, 42 veces menos. Es en ese ambiente hostigante en el que la cultura estaba bloqueada.
Volviendo a lo “políticamente correcto” actual que señalábamos, parece haber derivado hacia un movimiento moralista, rígido, de medias verdades y muy agresivo. Una especie de calvinismo moderno escudado en una pretensión de superioridad moral y contacto con la Verdad.
Es preocupante este escenario pues aplasta a las personas que viven ahí y bloquea la cultura, la creación, el crecimiento.
Es preocupante este escenario porque parece que nos movemos hacia una sociedad “del Reloj de Cuco”.
Resumiendo, y a propósito de los acontecimientos en Cuba, he tratado de plantear aquí como:
- En culturas imperfectas, pero abiertas al pensamiento y la evolución, el ser humano se desarrolla y la cultura florece. Son culturas alineadas con la Entropía.
- Culturas aparentemente perfectas (todo un coro de fanáticos se dedican a proclamar la perfección) pero de pensamiento cerrado, sociedades moralistas sin opción a la disidencia, sólo se sostienen desde el hostigamiento y la  propaganda. Ahí el ser humano y la cultura es difícil que florezcan. Son culturas que luchan contra la Entropía.
A modo de corolario diría que: La Utopía Perfecta es la Perfecta Distopía.

Jordi Herrero,
Del lado de la Entropía.
18 de julio de 2021
SOBRE LE CORBUSIER
EL ESPÍRITU DE LOS EDIFICIOS
Hace unos días se publicó en prensa la entrevista a un licenciado en historia, de cuyo nombre no quiero acordarme, que acababa de presentar su tesis doctoral. En ella planteaba que al incorporar en los edificios usos diferentes a los iniciales, estos edificios perdían parte de su esencia, de su espíritu.
Ponía como ejemplo el edificio de La Lonja de Palma de Mallorca. Actualmente se usa como soporte para instalaciones artísticas con gran éxito. Según su criterio este uso desvirtúa y viola la esencia del edificio, su espíritu. Desde su punto de vista habría que dejar al edificio limpio sólo para ser visitado.
Me parece interesante el planteamiento de este doctorado pues pone de manifiesto ciertos paradigmas obsoletos que creo es necesario desaprender.
Leí en algún lado que cuando el ejército americano empezó a combatir en la Primera Guerra Mundial, se encontraron con que las baterías de los imperios centrales disparaban con mucha mayor frecuencia y ello suponía una gran desventaja. El manual de instrucciones indicaba que había que contar 15 segundos tras cargar los cañones antes de disparar. Un mando preguntó sobre la causa y le explicaron que era para no sobrecalentar el acero de los cañones. Tras investigarlo, el mando descubrió que era una instrucción que provenía de la guerra de Secesión. Servía para que el soldado que había cargado el cañón, tuviese tiempo de ir a sujetar los caballos antes del disparo, pues ocurría que a veces se asustaban y huían descontrolados. En la Primera Guerra Mundial ya no estaban los caballos, pero se mantenía la norma por la inercia de lo que siempre se había venido haciendo.
El siglo XX fue la era de la máquina y, asociados a ese momento, se acuñaron paradigmas funcionalistas. En arquitectura: "la forma sigue a la función". Se entendía que los edificios eran como un bolígrafo, una máquina de fotos, una máquina de escribir, etc. que se usan correctamente de una determinada manera.
Pero como la vieja norma de los 15 segundos, esto es algo que hay que desaprender.
Desde que se inicia el proyecto hasta que se entrega, el programa (la función) a menudo varía. Por tanto, no se trata tanto de que la forma responda a una función sino más bien lo contrario, que la forma responda a la versatilidad.
Los buenos edificios, a lo largo de su vida, pasan por usos muy diversos y eso, lejos de ser un problema, es una puesta en valor de esas construcciones.
S’Escorxador de Palma era un matadero de animales y ahora es centro cultural, sanitario, mercado, supermercado, lugar de ocio, etc.
Palacios mallorquines insostenibles económicamente por su tamaño se han convertido en espacios comerciales, hoteles, etc.
Algunos molinos de Mallorca son ahora restaurantes, salas de fiesta, oficinas...
El edificio de Gesa, oficinas, derivará hacia otros usos de carácter municipal.
La Tate Gallery de Londres era una fábrica de energía.
Los antiguos lofts de Nueva York se han reconvertido en parte en lofts de lujo, galerías de arte, etc.
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