Nos hace mucha ilusión compartir que nuestro proyecto ha recibido una Mención Honorífica en el concurso de anteproyectos para la transformación del frente marítimo de Palma, conocido popularmente como GESA.
Nuestra propuesta parte de una idea sencilla: eliminar las barreras que hoy separan la ciudad del mar para crear un gran espacio público continuo, donde paisaje, arquitectura y espacio urbano se integren como un único sistema.
La intervención construye una nueva topografía urbana capaz de reconectar Palma con su fachada marítima y convertir este ámbito en un nuevo lugar de encuentro para la ciudad, con el edificio de GESA como núcleo cultural y elemento central del conjunto.
Nuestra propuesta parte de una idea sencilla: eliminar las barreras que hoy separan la ciudad del mar para crear un gran espacio público continuo, donde paisaje, arquitectura y espacio urbano se integren como un único sistema.
La intervención construye una nueva topografía urbana capaz de reconectar Palma con su fachada marítima y convertir este ámbito en un nuevo lugar de encuentro para la ciudad, con el edificio de GESA como núcleo cultural y elemento central del conjunto.
El ámbito de actuación se encuentra inicialmente condicionado por la presencia de dos barreras de tráfico rodado: la autovía litoral en su frente marítimo y la travesía que delimita el borde urbano en su límite norte.
La propuesta resuelve la discontinuidad generada por la autovía mediante su soterramiento, permitiendo la continuidad del espacio público hacia el mar.
En el frente norte, se adopta la lógica de la supermanzana para reorganizar la movilidad, reduciendo el tráfico rodado y priorizando los usos peatonales. El espacio resultante se libera de vehículos, destinándose a la estancia y la actividad ciudadana, permitiéndose únicamente el transporte público y el acceso restringido a residentes a velocidad muy reducida.
Proyecto realizado junto a Eduardo García Acuña
La propuesta resuelve la discontinuidad generada por la autovía mediante su soterramiento, permitiendo la continuidad del espacio público hacia el mar.
En el frente norte, se adopta la lógica de la supermanzana para reorganizar la movilidad, reduciendo el tráfico rodado y priorizando los usos peatonales. El espacio resultante se libera de vehículos, destinándose a la estancia y la actividad ciudadana, permitiéndose únicamente el transporte público y el acceso restringido a residentes a velocidad muy reducida.
Proyecto realizado junto a Eduardo García Acuña